"En Cusco, cada 20 de enero, en la pampa del Chiaraje -punto equidistante de las provincias de Canas y Canchis-, se desarrolla una batalla ritual de origen prehispánico. En el cerro de Orccoca se instalan los comuneros de Ch'eqa y Kunturkanki, en tanto los comuneros de Langui y Q'ewi se ubican en los cerros Londoni y Escurran.
A estos dos últimos cerros se accede después de hora y media de viaje desde Sicuani; lo primero que uno visualiza es la típica feria andina, donde los alimentos, el alcohol y la coca se entrelazan progresivamente en medio de un mar humano, y bajo los sonidos de los pinkullus, charangos, guitarras y cánticos de los participantes. Waraka, hondas, tuercas amarradas por sogas, son las armas que se pueden ver en las cinturas de los hombres que van formando cofradías." Carlos Diaz.
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El incesante crepitar de los hondazos, piedras surcando la espaciosa pampa bajo el alarido de cientos de autóctonos guerreros, rememoraron los pobladores de los distritos de Q'ewi Cheqa, Langui y Yanaoqa, protagonizando el 20 de enero la batalla ritual en la explanada de Chiaraje en honor a la Pachamama en la
altiva provincia de Canas.
La inmensa pampa de Chiaraje fue el escenario donde el aire agitado de los 'chiarajeros' emanaba llamaradas de vapor al condensarse la respiración cerca de los cinco mil metros de altitud.
Primera batalla. Son las once de la mañana, luchadores a caballo de ambos bandos se provocan con improperios amenazando traspasar los límites, al inmediato alarido de valor, alentados por la nostálgica voz de las mujeres que les cantan 'amas turay manchankichu rumi chiqchi chayaqtinqa, parallas chayashan ninki' (no temas hermano si cae lluvia de piedras, sólo piensa que cae la simple lluvia), salen a contestar el atrevimiento, junto a ellos salen de todas partes al unísono del pututo al combate que en instantes toma matices de bravura y total entrega, se repliegan los de Cheqa. A esa hora la sangre rebelde de los caneños bulle hasta el éxtasis para ver la sangre enemiga y tal vez aprisionarlos, como sucedió con la captura de un novel luchador que fue arrastrado hacia el fortín de los Cheqas. Como al término de un evento deportivo, los ánimos se apaciguan para retornar a las tres de la tarde, los aliados de Langui y Q'ewi regresan con un empate técnico.
Segunda batalla. En la tregua ultiman detalles y reparan las fuerzas perdidas con fiambres a base de carne de alpaca, lechones de cordero con moraya, abundante licor y coca para enfrentarse al frío y darse coraje para buscar la victoria.
El gélido sonido del p'inkuyllu (flauta del lugar) sella el pundonor de los audaces guerreros volviendo a la refriega campal en medio de mutuos insultos a su virilidad que los provoca aún más 'haykumuy alqu karaju, kaypin papayki kashan' (entra perruno, aquí está tu padre) se increpan.
Los de Cheqa posicionados en la loma del Londoni son destronados de su cima escapando en dirección a su terruño y a fuerza de la intrepidez de los líderes logran tomar la cima donde entonan sus carnavales o Qhaswas en señal de victoria, pero la batalla continúa, un grupo selecto de fornidos combatientes denominados 'águilas negras' ingresan con bravura al belicoso escenario y tomar por sorpresa a los Checqs que irremediablemente huyeron en su territorio, sellando por segundo año consecutivo la victoria.
Referencia: Correo de Cusco
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